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  22 de julio de 2011
  Juan Antonio Ruiz
  Antonio García Duarte.
  Si hay algún miembro en el PSOE que represente el pasado y el presente es Antonio García Duarte, nacido en Antequera en 1919. En 1934, con 14 años, ingresa en las Juventudes Socialistas “haciendo tráfico de influencias, ya que no tenía la edad necesaria para acceder a esa organización”. Dos años después, en 1936, entra en UGT, y llega a la dirección del sindicato de oficios varios de UGT en Antequera.

Camino de Francia.
La Guerra Civil la acaba con el grado de capitán. Había estado en la defensa de Málaga y en el frente de Extremadura. En los últimos días de la contienda se traslada a Alicante a la espera de que algún barco inglés le sacara de España. Sin embargo, el ejército franquista llegó antes y lo lleva a los campos de concentración de Alicante y Valencia, antes de ser trasladado a Málaga, donde es condenado a 16 años de prisión.

En la cárcel, junto a otros dos socialistas que luego serían fusilados, crea la Comisión Clandestina del PSOE en la prisión, entre 1940 y 1941, con el objetivo de ayudar a sus compañeros.
Tras cuatro años de prisión sale a la calle con la condición de que residiera en una zona inferior a 250 kilómetros de Málaga, pero con la ayuda de viejos socialistas se traslada a Barcelona, a casa de unos familiares, donde crea, en la clandestinidad, las Juventudes Socialistas, llegando a celebrar en 1945 un congreso clandestino.

En la ciudad condal trabaja en una editorial y en una fábrica de coches. Aunque en varias ocasiones “fuera visitado” por la policía. Esto provoca que decidiera huir a Francia en 1949, utilizando para ello una red controlada por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), ya que las Juventudes Socialistas habían quedado desmanteladas.
Tras varias peripecias logra traspasar la frontera y es internado en un campo de refugiados españoles en Perpiñán, para luego trasladarse a Toulouse, donde el PSOE tenía su sede en el exilio. A su llegada a esta localidad francesa Rodolfo Llopis le hace su secretario personal, una relación que dura hasta 1972, cuando se produce la ruptura entre ambos, debido a que Llopis era más remiso a dar poder a los socialistas del interior, mientras que García Duarte apoyaba que los socialistas del interior fueran adquiriendo más poder.

Suresnes.
Para muchos Suresnes supuso la renovación del PSOE, donde los socialistas que residían en el interior de España se hicieron con la dirección del partido, en un congreso celebrado por los socialistas en 1974 en esta localidad francesa. Sin embargo, Antonio García Duarte, uno de los principales promotores de este cambio en el PSOE, recuerda que la renovación comenzó unos años antes. “Yo formo parte de una primera renovación que sufre el partido, que era incluso contra el propio Llopis, un amigo íntimo. Llopis no se fiaba de los socialistas del interior porque eran gente nueva y no socialistas de antes de la guerra”.

Señala que “había un sector en el exilio que quería la renovación. La renovación del PSOE no la realizó el interior, en Suresnes en 1974, sino unos años antes la hacemos los socialistas en el exilio, en los congresos de UGT y del PSOE”.
Según García Duarte, “la renovación comienza en el congreso de UGT de 1970, cuando se elige a Nicolás Redondo como primer secretario. En 1972, el PSOE celebra un congreso en Francia al que asisten Felipe González y Alfonso Guerra, y donde se rechaza el informe que presentó Llopis, ya que la mayoría de los socialistas apoyaban las tesis de la integración de los compañeros residentes en España. No obstante, la ejecutiva final que sale de este congreso estaba encabezada por Llopis, que sólo incluye a un renovador: Antonio García Duarte, que la abandonaría meses después”.
Destaca que en estos dos años antes de Suresnes se produce la ruptura de los socialitas, creándose un PSOE-R y un PSOE-H. También recuerda que meses antes del congreso de Suresnes una comisión formada por García Duarte, Carmen García Bloise y Manuel Garnacho celebró una comida con Felipe González, al que se le pidió que fuera el secretario general del PSOE-R, pero la rechaza. Meses más tarde, en un clima de división entre vascos, encabezados por Nicolás Redondo, y los socialistas sevillanos, liderados por Felipe González, se celebra el congreso de Suresnes, donde éste alcanza la secretaría general.

La democracia.
Tras la muerte de Franco en 1976, Antonio García Duarte regresa a España y celebra el I Congreso de UGT con el nombre legal de Conferencia Sindical, “con Fraga como ministro del Interior y Arias Navarro como presidente del Gobierno”.
Un año después, en 1977, aunque residía en Madrid, ya que era secretario de Organización de UGT, se presenta al Senado por Málaga, saliendo elegido y ocupando un puesto en la Cámara alta en sucesivas elecciones hasta 1996, año en que se jubila.
En 1978, tras el congreso de UGT que se celebra en Barcelona, García Duarte abandona la Secretaría de Organización del sindicato y se traslada definitivamente a Málaga, donde “ya había compañeros que habían organizado el partido clandestinamente, yo sólo contribuí a desarrollarlo y extenderlo por la provincia”.

A finales de los años setenta, Antonio García Duarte es elegido presidente del PSOE de Málaga, con Ramón Bernal como secretario general, logrando el 80% de los votos en cada congreso provincial.
Sin embargo, su salida de la dirección provincial de los socialistas malagueños en 1984 fue tumultuosa,  y destaca que en el congreso provincial del PSOE de ese año “yo contaba con una amplia mayoría, pero la Ejecutiva Federal, dominada por Alfonso Guerra, envió a Málaga a Guillermo Galeote y a Carmen Hermosín, que tenían a su gente aquí como Carlos Sanjuán o Rafael Ballesteros, y empezaron a minarnos con la excusa de que no coincidían las listas de afilados y votantes. Cuando le demostramos tres veces que ellos estaban en un error, reflexionaron”.

“En esos momentos –continúa– Galeote y Hermosín ya tenían estructurada la oposición en el Congreso, y nos invitaron a Ramón Bernal y a mí a llegar a un arreglo porque había que hacer una ejecutiva nueva. Le respondí que presentaran la oposición y si perdíamos nos íbamos. Al no haber un acuerdo, Galeote y Hermosín dieron una orden en nombre de la Ejecutiva Federal y anularon el congreso. Esto era una cosa monstruosa, ya que nunca se había producido en el PSOE”.
A partir de entonces nombraron a Enrique Linde presidente de la gestora “aunque nunca consiguieron apearme del Senado, ya que siempre he sido aquí el que ha sacado más votos en Málaga”, además de contar con el apoyo incondicional de Felipe González.
   
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