24 de marzo de 2017
 

 
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  Anonio Checa
  Medios de Comunicación (Huelva)
  El fin de los monopolios
  El panorama de los medios informativos onubenses a finales del franquismo es bien reducido. Un único diario, Odiel, perteneciente a la cadena oficial del Movimiento, Prensa y Radio de España, Pyresa –luego Medios de Comunicación Social del Estado–, un medio sumamente oficialista, tecnológicamente obsoleto, con formato grande –siete columnas– que durante muchos años dirige Antonio Gallardo Sánchez. Difunde entonces algo más de 5.000 ejemplares y su monopolio del mercado publicitario le permite ser rentable. Ofrece 16 páginas de promedio.

Poca variedad.
En la provincia apenas un viejo y meritorio semanario, La Higuerita, de Isla Cristina, un periódico muy modesto, casi una reliquia tecnológica, pues se realiza aún en monotipia, es decir, letra a letra, es el decano de la prensa en la provincia, ya que aparece en 1915. El periódico lo funda Juan Bautista Rubio Zamorano, quien lo mantiene hasta su muerte, en 1968, y lo continúa su hijo Juan Bautista Rubio Milá, comerciante.

Con la prensa, tres emisoras de radio, todas en la capital, Radio Juventud de Huelva (heredera de Radio Juventud de Ayamonte), Radio Nacional de España en Huelva, emisora que tiene notable potencia –5 kw–, que conocen frecuentes cambios en la dirección,  y Radio Popular de Huelva, con 1 kw. dirigida por José María Roldán. Todas emiten en onda media.

Junto a ellos, diversos boletines menores, como Economía Onubense, revista trimestral de la Cámara de Comercio o Huelva Sindical, de los sindicatos oficiales, varias revistas religiosas, como El Rocío, de Almonte, y alguna publicación cultural –como Huelva Arqueológica, que comienza en 1970–. Un panorama comparativamente muy escaso. En la clandestinidad, algún pequeño órgano hecho en multicopista como Asamblea Minera, que en 1972 asoma en Nerva impulsada por CC. OO., unos dos años después lo hará en la capital Opinión obrera, de la UGT.

La debilidad de los medios locales explica que la prensa de la vecina Sevilla tenga relevante audiencia y que la tenga incluso la prensa madrileña, o que las emisoras sevillanas, sobre todo Radio Sevilla, de la SER, cadena que no tiene emisora en la provincia, se escuchen en la Sierra y en El Condado tanto como la las de la capital. Durante 1972 se difunden en la provincia, cada día, los 13.000 ejemplares de diarios, un tercio lo representa Odiel, otro ABC –que alcanza en ese año los 4.400 ejemplares– y otro tercio escaso el resto de los diarios de Sevilla y Madrid, deportivos incluidos. Vienen a ser 32 ejemplares por 1.000 habitantes, una cifra tercermundista.
Ese panorama comienza a cambiar lentamente en los últimos años de la Dictadura. En 1973, por ejemplo, comienza a publicarse cada mes Facanías, revista de Valverde del Camino, animada por un grupo de jóvenes católicos inquietos,  que todavía se mantiene en publicación tres décadas después. Pronto le seguirá en La Palma del Condado, ya en el inicio de la Transición, Corumbel, también con significación católica independiente, y en 1978 La Voz de Lepe. Luego, al inicio de los ochenta, llegarán La Gaceta de Ayamonte, luego Algaida, en Almonte, y otros títulos, casi todos mensuales. La prensa local onubense despierta.

Declive de Odiel.
El fin de la Dictadura afecta también a Odiel. El periódico, que inicia una modesta renovación tecnológica, reduce el formato y mantiene una aceptable cartera publicitaria, pero comienza a no ser rentable. Todavía en 1974 gana 4,7 millones de pesetas, sin embargo en 1978 son ya 18 millones de pérdidas. El incremento de gastos y una mala gestión de la propia cadena llevan, entre otras razones, a esa situación de cuesta abajo, que alcanzar su máximo en 1983, su último año completo de publicación, cuando supera los 50 millones de pérdidas, mucho, sin duda, para la época. El periódico, que mantiene una audiencia muy estable, no perderá nunca su oficialismo a lo largo del periodo y de apoyar al régimen pasar a hacerlo a la UCD en el poder, y con ella se alineará netamente en el decisivo 28-F de 1980, el referéndum autonómico. Su nostalgia del viejo régimen es patente incluso después de las primeras elecciones democráticas, el 15 de junio de 1977, cuando con ocasión del 18 de julio resalta en primera página a cuatro columnas los funerales por Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera. Pero no sólo es la ideología, el periódico, poco trabajado, ofrece una información escasa, burocrática y retrasada de la provincia, y puede tardar hasta tres días en reflejar un acontecimiento ocurrido en la sierra o en el Andévalo, por ejemplo, o tardar ocho en ofrecer fotos del naufragio del Lanzada –12 muertos– en aguas marroquíes. Cuando la cadena sale a subasta, en 1984, la cabecera no tendrá comprador y el periódico aparecido en 1935 cesará en 1984.

Las debilidades e insuficiencias de Odiel son aprovechadas por sus colegas de Sevilla, y así El Correo de Andalucía, que difunde a principios de los setenta unos 400 ejemplares en la provincia, lanza en la Transición una edición especial para Huelva, con una información mucho más incisiva, y triplicará esa cifra. Cuando ya la Transición termina y la democracia parece definitivamente asentada en España, un grupo de empresarios apoyará la creación de un nuevo diario, en buena parte apoyado en la redacción local de El Correo de Andalucía, nacerá así en 3 de octubre de 1983 el diario Huelva Información, llamado a tener larga vida.


Renovación en la Radio. La renovación en la radio es algo más tardía, pero más profunda. Ya en vísperas de la Transición, Radio Popular de Huelva ha dado muestras de inquietud y promovido debates ciudadanos –como los que organiza en torno al Plan de Ordenación Urbana en 1974–. En 1977 la radio gana al fin autonomía, al poder ofrecer ya informativos propios sin la obligatoriedad de conectar con Radio Nacional de España dos veces al día.

Pero la gran revolución se produce ya en las postrimerías de la Transición, en 1982, cuando llega la FM. Las primeras licencias para nuevas emisoras que van a emitir ya exclusivamente en esa onda, permiten la reaparición de la radio en la provincia, con Antena 3 Costa de la Luz, en Ayamonte, mientras el panorama se enriquece en la capital, donde la SER consigue una estación y crea Radio Huelva, en tanto con Radio Rocío llega también la ascendente Cadena Rato. Con todo ello, se puede afirmar que en 1982-1983 llega a la comunicación onubense, y se consolida, una nueva generación de periodistas.

Aunque se suele afirmar que las etapas de cambios políticos no son favorables a la experiencias literarias, lo cierto es que en la Transición también aporta en Huelva diversas y meritorias publicaciones culturales. Y no sólo en la capital provincial, al contrario, rasgo destacado son esos grupos literarios que crean revistas en Punta Umbría –Volandas, 1978–, en Ayamonte –La Esquina, 1982–, en Palos de la Frontera –A toda vela–, a veces con apoyo de los ayuntamientos, como Montemayor, en Moguer. En la capital Celacanto (1983) o Erebea, animada por el Colegio Universitario, y Huelva, de la Diputación, son muestras de esa renovación del periodismo cultural onubense en estos años. También con títulos como Mojarra (1983), llegan las publicaciones escolares, otro género pronto pródigo en títulos.

En suma, el mundo de la comunicación de Huelva experimenta importantes innovaciones, cómo no, durante la Transición, pero se echan en falta proyectos ambiciosos. No es problema sólo de Huelva. Está presente en casi toda Andalucía.
   
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