29 de junio de 2017
 

 
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INICIO > MONOGRÁFICOS > La mirada de Ricardo
 
  José Luis Rodríguez Aparicio
  Medios de Comunicación (Córdoba)
  La mirada de Ricardo
  Ricardo Rodríguez Sánchez (Granada, 1919-Córdoba, 2003) llegó a la fotografía por casualidad y por afición, transformó esta actividad en un improvisado medio de vida durante los difíciles primeros años de la postguerra y se convirtió, a partir de 1941 y hasta 1984, en la principal referencia del fotoperiodismo cordobés. Su figura, con la Leica al hombro, se hizo parte integrante del paisaje de Córdoba, y su trabajo, desarrollado en los tiempos de una España pobre, rígida y oficial, refleja con fidelidad la realidad de la sociedad de una época. La mirada de Ricardo recogió también los principales acontecimientos históricos, deportivos y taurinos no sólo de su entorno cercano, ya que su curiosidad desarrolló en él una faceta de reportero que le llevó mucho más allá de las obligaciones que le imponía su periódico, Diario Córdoba.
Ricardo, que así firmaba sus trabajos, empezó con la cámara Kodak familiar y fue vendiendo sus trabajos hasta que pudo hacerse con un equipo profesional. En 1941 inicia su colaboración con Diario Córdoba (y antes con Azul) y se convierte en redactor gráfico del periódico en 1942. Desde ese momento, su carrera se llena de éxitos, al tiempo que el joven fotógrafo, de carácter alegre, socarrón y valiente, se va dando a conocer a la sociedad cordobesa. Su primer trabajo conocido, una fotografía que dio la vuelta al mundo, lo tituló ‘Manolete sonriendo’, tras captar al diestro en una actitud relajada, poco usual en él.
En su trabajo para el periódico recogía los actos oficiales, pero, al tiempo y por propio interés, imágenes de la gente, de la realidad social y las costumbres que son hoy un testimonio gráfico de primer orden para conocer la historia de esos años. Su cámara era inquieta, atenta al gesto y al movimiento, lo que supuso introducir la modernidad en los estancados conceptos de la época. Ricardo colaboró con revistas taurinas como El Ruedo y Dígame, publicaciones deportivas como Marca, agencias como Cifra, Efe y United Press, así como los diarios Pueblo, Arriba, Ya, Informaciones, ABC, semanarios como Sábado Gráfico e Interviú y diversas publicaciones locales.
Su trabajo taurino fue muy amplio. Siguió a toreros como Manolete y El Cordobés, con los que mantuvo una buena amistad, por muchas plazas de toros, y, fruto de su inquietud, viajó por su cuenta a acontecimientos deportivos o históricos, como la visita a España de Eva Perón.
Casado con Josefa Aparicio, tuvo ocho hijos a los que inculcó de tal manera su pasión por su trabajo que cinco de ellos son periodistas. Su legado fotográfico se conserva en los archivos de Cajasur, aunque el Archivo Municipal y el de la Diputación guardan centenares de imágenes suyas. De su obra se han hecho numerosas exposiciones y ha recibido numerosos premios por su labor, aunque el reconocimiento que más apreciaba es el Premio Periodístico ‘Ciudad de Córdoba’, que le otorgó en 1998 la Asociación de la Prensa “por toda una vida dedicada al periodismo gráfico”.
   
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