Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
26 de marzo de 2017
 

 
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  Rafael Ballesteros
  La madeja del desasosiego
  Fueron así aquellos años. Un tejer y destejer, un desasosiego hecho madeja, una incertidumbre que se ovillaba sobre los deseos y los trabajos. Se daban pasos adelante en los asuntos políticos o sociales, culturales o económicos (hacia las libertades democráticas, el fin de la arbitrariedad, la muerte de la censura o la exigencia de la justicia social), y al poco las fuerzas reaccionarias, los ultramontanos, intentaban que retrocediéramos, dificultaban el tránsito, querían hacer imposible el avance por pequeño que fuera, luchaban por impedir el proceso, por enturbiar cualquier luz.

Si en el plano político- desde los inicios de los años 70- se van tejiendo con decisión y valentía las renovadas estructuras de los partidos democráticos (aquellos históricos como el PSOE y el PCE, y otros de nueva creación: PSA, ORT...), si se fortalecen en presencia y representatividad los dos grandes sindicatos clandestinos( la UGT, CC.OO.) aun manteniendo ambos diferencias fundamentales en cuanto a estrategia,(UGT, defensora a ultranza del enfrentamiento a las estructuras sindicales franquistas, y la otra organización auspiciando su lucha dentro de esas estructuras), si se van formalizando las dos plataformas políticas antifranquistas( la Junta Democrática y la Coordinadora Democrática) que señalan sus diferencias pero que posibilitan entre sí acuerdos y afinidades, si se van ganando imparablemente espacios de libertad, si desaparecen -1973 y 1975- Carrero Blanco y Franco, uno por atentado y otro por consunción, si las fuerzas más aperturistas e inteligentes que alberga en ese momento lo que se llamaba el Movimiento Nacional pasan, (una vez muerto el dictador y descompuesto en su propio agotamiento y en sus contradicciones internas el entramado de intereses y de miedos que lo mantenía y apoyaba), a iniciar-1976- el proceso de reconocimiento de los diferentes partidos políticos y las fuerzas sindicales que culmina, un año más tarde, en la legalización del PCE y en la convocatoria de elecciones libres que dan el triunfo al PSOE en la provincia de Málaga,  si, por último, -en 1978- se crea la Junta de Andalucía, se aprueba por una abrumadora mayoría el texto de la Constitución española y Pedro Aparicio, un año más tarde, es el primer alcalde constitucional de la capital malagueña, y todo ello configura el tejido inaugural de nuestras libertades públicas hilado con el esfuerzo, la inteligencia, el rigor y el imprescindible comedimiento de aquellos que abordan las grandes dificultades, por la noche, a “la luz de las hachas” que diría Homero, se intenta desde las fuerzas más reaccionarias destejer lo hecho, agrandar las dificultades, agigantar la incertidumbre, llevando a cabo detenciones, decidiendo expulsiones de estudiantes universitarios, queriéndonos “demostrar” que las vías hacia la izquierda democrática eran inviables glorificando el golpe de estado de Pinochet en Chile, agrupándose cientos de militares con brazaletes de crespones negros y con actitud desafiante en la Catedral de Málaga el día de los funerales de Franco, permitiendo y azuzando las actitudes chulescas y provocadoras de los fascistas más activos por las calles de Málaga y de algunos pueblos de la provincia, asesinando a García Caparrós -en los finales de 1977-, glorificando en algunos medios periodísticos la “gran labor del Caudillo”, inoculando el miedo y el desasosiego, deshilvanando hilo a hilo, hilo a hilo.
Igual ocurre en el ámbito de la cultura, en el de la economía, en el de la todavía incipiente industria turística. Pasos adelante, altas realizaciones, avances indudables, se entorpecen, se empobrecen, se detienen o desvirtúan porque falla el apoyo institucional, porque sectores sociales muy influyentes con la dictadura son incapaces de asimilar el cambio hacia la democracia, porque todavía muchos empresarios están situados en el negocio especulativo y no en el productivo, porque, sobre todo eso, las bases sobre las que ha de situarse la nueva esperanza son, todavía, las que sustentaron y dieron sentido a la dictadura.

Así, en la cultura. Están actuantes y vivas las obras literarias de Muñoz Rojas, de Canales, de María Victoria Atencia, y se apuntan, vigorosas, nuevas formas expresivas (Rafael Pérez Estrada, Miguel Romero Esteo...), y lo mismo en la pintura (Barbadillo, Brinkmann, Peinado), en la arquitectura, la dirección teatral, la música, el diseño, están iniciándose los esfuerzos de nuevos creadores que llegarán a fructificar a lo largo de la siguiente década, pero qué difícil superar la infección producida por tantos años de censura, por la falta absoluta de infraestructuras culturales, por la dejadez y la incuria de las instituciones, por la falta de una Universidad que en estos años se crea sí, pero sin medios y todavía lógicamente con resultados muy precarios; a pesar de los esfuerzos extraordinarios y brillantísimos de Angel Caffarena, ¿dónde otras editoriales?, ¿dónde la necesaria cobertura de prensa y crítica especializada que dieran aire y luminarias a los esfuerzos de esos artistas, de esos creadores?

Igual ocurre en el plano de la economía, de la incipiente industria turística. ¿Cómo iniciar un desarrollo sostenido, atraer inversiones e iniciativas, recabar los esfuerzos de los más sin superar con urgencia la situación de una provincia con precarias o nulas vías de comunicación, a la que le faltan más de 20.000 viviendas sociales, que sufre una abrumadora necesidad de camas hospitalarias, en la que se cierra la Industria Malagueña y donde se hacen explícitas las graves deficiencias estructurales de industrias como Siemens, Intelhorce, Citesa? Sí, se ha construido el Palacio de Congresos,  el Puerto Deportivo José Banús, se renueva la línea férrea hasta Fuengirola, se inauguran la carretera de las Pedrizas y los jardines Picasso, Tívoli y Puerto Pino, el Hotel Puente Romano y la gran discoteca Joy, el número de turistas aumenta hasta llegar a cifras antes impensables,  y  entonces  parece  que  es  posible  ovillar  la  democracia  estable  con el desarrollo económico, la creación de puestos de trabajo con la dignificación de sentirnos ciudadanos, el fin de la arbitrariedad con la justa distribución de la riqueza y, de nuevo, a la “luz de las hachas” llega la incertidumbre, parece deshilvanarse lo hecho, cuando se desmorona Sofico, se produce una seria crisis en el sector pesquero al ampliar Marruecos a 70 millas sus aguas territoriales, los sindicatos tienen que declarar dos huelgas en el sector de hostelería dada la precariedad de sus puestos de trabajo, ETA atenta en la Costa del Sol...

Así fueron aquellos años. Los años de la madeja del desasosiego. Poco después, el último amago de la intemperancia y la reacción: el 23F de 1981. A partir de entonces hasta estos días, naturalmente que muchas dificultades persisten y muchas injusticias perduran, pero acabó definitivamente el miedo a perder la libertad y se han abierto con toda certeza los espacios desde donde luchar por una vida más plena y más justa.
   
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