Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  08 de noviembre de 2011
  Juan Antonio Ruiz
  Godofredo Camacho: La otra Izquierda
  A finales de los años sesenta y comienzos de los setenta comienzan a producirse cambios en el panorama político de la provincia de Málaga, con la aparición de pequeños grupos que se situaban a la izquierda del PCE y que, a pesar de ser muy reducidos y con un escaso peso social, jugaron un cierto papel en esos años finales de la dictadura. El primero de estos grupos políticos que se organizan en Málaga es Bandera Roja, una organización que tiene su origen en Cataluña, y uno de sus dirigentes, Alfonso Carlos Comín, viene a trabajar a Málaga de profesor y crea aquí la organización, que a principios de los años setenta llegó a ser muy activa con alguna fuerza en el movimiento obrero. Fueron los primeros pasos serios de una organización del movimiento obrero en Málaga, reforzando el trabajo que ya venían haciendo militantes del Partido Comunista de España.

A la izquierda del PCE en esos primeros años setenta, es Bandera Roja la que tiene un mayor peso. Por otro lado están las organizaciones cristianas progresistas, fundamentalmente la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), que en aquel tiempo estaba representada por Pepe Juárez, que era un joven que vino de Granada. También había curas como Antonio Calderón, que luego abandonó el sacerdocio para trabajar en la compañía Sevillana; Miguel León, etc. Había una serie de sacerdotes que prestaban cobertura no sólo a la organizaciones cristianas, sino también a las de corte  marxista. Facilitaban infraestructuras y apoyos. Las primeras reuniones se celebraban casi siempre en sacristías, salones parroquiales... Es la época de los curas obreros.

Bandera Roja nace en ese contexto en Málaga, donde también aparecen los primeros movimientos sindicales como Comisiones Obreras, impulsadas por un lado por el PCE y por otro por Bandera Roja y sectores cristianos. Al principio existían dos núcleos diferenciados, cada uno había impulsado su propio núcleo, pero pronto se produjo la fusión de los dos. Hay un peso especial de ese movimiento emergente en las empresas INTELHORCE y CITESA, pero fundamentalmente en la empresa textil. Es el momento en que se produce la gran huelga de INTELHORCE, con el encierro en la catedral en 1973. Fue el primer estallido de movilizaciones con repercusión en la calle y en los medios de comunicación.

En esa época, a principios de los setenta, aparecen en Málaga nuevos grupos políticos como el Partido del Trabajo (PTE) o el Movimiento Comunista (MCE). Posteriormente surgen la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), no como una organización de la provincia, sino gente que viene de fuera para hacer cosas, en este caso un médico que viene destinado a la prisión de Málaga; la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), OIC, Unificación Comunista, MSA.

En aquellos tiempos, una vez desaparecida Bandera Roja, las principales organizaciones eran el PTE y MCE. El Partido del Trabajo era entonces la organización más sólida a la izquierda del PCE. En la Universidad, el PTE tiene un relativo peso en el surgimiento del movimiento democrático universitario, con su organización juvenil la Joven Guardia Roja.

El Movimiento Comunista es una organización proveniente del País Vasco que, a través de una serie de agrupamientos en distintos puntos de España, se constituye como partido. A Málaga viene un grupo de personas, como maestros destinados aquí, o gente de Euskadi para hacer el servicio militar que se agrupan con gente de aquí y constituyen el MCE en 1972. Entonces era una organización muy reducida. El MCE fue el primero, a excepción de los partidos nacionalistas, en adoptar una posición andalucista, no sólo incorporando al nombre la ‘A’ de Andalucía y convertirse en MCA, sino también adoptando posiciones como el apoyo a la reforma agraria o la defensa de la cultura andaluza. Es decir, una serie de reivindicaciones históricamente vinculadas al andalucismo. Todavía en aquel tiempo había mucha resistencia por parte de los partidos de izquierda a considerar la reivindicación de lo regional como un caballo de batalla propio de la izquierda.

En estas fechas se produce la ejecución del anarquista catalán Puig Antich y el MCE pone en marcha una campaña de agitación –de propaganda– que se llamó “Salvemos a Puig Antich”, y que fue el estreno de este grupo como activistas políticos en Málaga. Algo más tarde, con el dictador ya casi agonizando, es cuando se producen las últimas ejecuciones del franquismo de miembros de ETA y del FRAP. Ahí es cuando desarrollamos una campaña muy intensa y sostenida en el tiempo que se llamó “Salvemos a Garmendia y Otaegui (dos de los condenados)”. Durante tres meses tuvimos una actividad frenética que supuso que una organización política muy reducida tuviese gran efectividad propagandística.

En la primera mitad de los setenta, aparece el movimiento de parados que denuncia la insostenible situación de paro en aquellos años. En la Asamblea de Parados de Málaga juegan un papel importante algunos destacados militantes de esta otra izquierda, como Manolo García y Rafael Martín. También por esta época, militantes de estos grupos empiezan a trabajar en el movimiento vecinal, que estaba siendo impulsado, como el resto de movimientos sociales, de manera muy fundamental por el PCE.

A mediados de los setenta aparece también el movimiento democrático de maestros, la coordinadora que agrupa a un número muy importante de profesores de Málaga. Todavía no había muerto Franco, y este movimiento se origina en la cuasiclandestinidad. En esta época hubo movilizaciones de maestros en España y el Gobierno se vio obligado a hacer un simulacro de democracia planteando la elección de unos representantes del Magisterio, uno por provincia, que luego constituían una especie de comisión asesora del ministro, sin capacidad de negociación. Esto fue un intento de desactivar el movimiento que se estaba formando. En Málaga, la propia coordinadora asumió este planteamiento y provocó que hubiera una elección verdaderamente democrática, y salió elegido Miguel Cervantes Martínez.

En esta época, a pesar de lo reducido de estos partidos a la izquierda del PCE, recelábamos unos de otros, cuando no poniéndonos zancadillas. El MCE comenzó a colaborar con el PTE y con los demás, a partir de las plataformas unitarias. En un principio estábamos enfrentados. Las campañas de denuncia política callejera habían permitido establecer contactos entre personas de distintos partidos, incluido las primeras personas que tenían alguna relación con el PSOE en Málaga, inexistente hasta entonces. Entre éstos estaban, muy al principio, Antonio Nadal o, posteriormente, Carlos Sanjuán y Rafael Ballesteros, entre otros.

Por un lado se crea la Junta Democrática desde París con el Partido Comunista como eje de esta plataforma, en la que también estaban el PTE, la ORT e Izquierda Democrática de Ruiz Jiménez, entre otros. Como alternativa, el PSOE, para no aceptar la indiscutible hegemonía del PCE en aquellos tiempos, crea su propia instancia unitaria pretendiendo mayor amplitud, la Plataforma de Convergencia Democrática, en la que estaba el MCA. Esta plataforma en muchas ocasiones adoptaba posiciones más radicales que la que lideraba el PCE. Luego ambas plataformas se unieron en Coordinación Democrática, 1974, que se conoció como “la platajunta”. Aquí se acordó intensificar la presencia de la oposición democrática al régimen en la calle, la campaña “Amnistía y Libertad”, con numerosos actos, dando lugar a las primeras detenciones vinculadas a la actividad pública abierta, ya que, aunque éramos organizaciones ilegales, empezamos a actuar a cara descubierta.

La muerte de Franco. Coordinación Democrática continúa después de la muerte de Franco como el lugar donde se concertaba la estrategia política entre un amplio abanico de fuerzas. Tras la muerte del dictador se produce una legalización escalonada de las organizaciones políticas, llegando hasta el PSOE en un primer momento, y luego hasta el PCE. Todos los partidos que estaban a la izquierda del Partido Comunista no fueron legalizados antes de las elecciones de 1977, con lo que nos vimos obligados a participar en estos comicios como candidaturas de electores. Para ello tuvimos que recoger firmas, en aquel ambiente tras la muerte del dictador, a gente que decía que estaba de acuerdo con que te presentaras, y se tenía que significar con su firma ante notario. Fue un esfuerzo titánico. El PTE y la ORT se presentaron como Frente Democrático de Izquierdas; nosotros, el MCA, junto con la Oposición de Izquierdas del PC, que luego se llamó PCT, y personas independientes nos presentamos como Bloque Andaluz de Izquierdas, y planteamos reivindicaciones andalucistas de la izquierda radical, como la reforma agraria. Hay que recordar que mientras que en estas fechas (1975-1977) desde Coordinación Democrática se estaba defendiendo la ruptura democrática, paralelamente se producían negociaciones del PSOE y del PCE con los restos del régimen encaminadas a la reforma política, que pasó a llamarse Transición política y que no pasó de ser en un primer momento una reforma de las aristas más agudas del régimen, pero manteniendo los aspectos esenciales del propio régimen. De hecho, la Constitución partía de no poder tocar temas cruciales como la forma del Estado, la Monarquía, el papel del Ejército y el Poder Judicial, entre otros. Hubo una serie de carencias democráticas de primera línea, que hoy aún se arrastran. Todavía no tenemos definida la estructura territorial de España, porque en 1977 se definió esta división territorial en un contexto determinado.

En las elecciones de junio de 1977 el MCA, en concreto, se retiró un día antes de la votación y pedimos el voto para la izquierda. Globalmente esa otra izquierda obtuvo unos resultados casi insignificantes, ya que nos tuvimos que presentar con unas siglas ajenas a las que teníamos y eran más conocidas. Éstos resultados provocaron que muchos partidos de izquierdas estuvieran a punto de desaparecer.

Tras estas elecciones en Málaga, se crea la Comisión por el Día de Andalucía desde los partidos que habían estado en Coordinación Democrática, que decide celebrar los actos el 4 de diciembre. En esta comisión y en las movilizaciones de protesta que tienen lugar con motivo del asesinato de José Manuel García Caparrós las organizaciones de la izquierda radical tienen una importante fuerza en la ciudadanía, ya que otras organizaciones habían optado casi por desaparecer. Nunca hubo unas protestas tan grandes y radicales en Málaga como éstas.

En 1978 pusimos en marcha la campaña en pro de la mayoría de edad a los 18 años, que culminó con una manifestación autorizada por el Gobierno Civil y disuelta por la Guardia Civil mandada por el entonces comandante de Málaga Antonio Tejero. Yo estaba en la cabeza de la manifestación y cuando llegamos al mercado de Atarazanas, en la Plaza de Arriola, nos encontramos a un mando de la Guardia Civil con unos guardias civiles que estaban apuntándonos. Entonces, el senador Braulio Muriel que iba en la cabeza con nosotros salió de la pancarta con el carné de senador en la mano, se acercó a Tejero y éste le cogió el carné y se lo pisó, ante lo cual Muriel quedó desconcertado. No sabíamos que pasaba. Cerca de nosotros iban policías secretas mandados por el Gobierno Civil y llamaron a la central para ver si había sido desconvocada, y el gobernador no sabía nada. Tejero había sacado a la Guardia Civil por su cuenta, en un acto ilegal de rebeldía. Al final tuvimos que optar por la disolución de la manifestación para no crear un situación más peligrosa.

Durante la campaña del referéndum de la Constitución de 1978, el MCA estaba en proceso de unión con la Organización de Izquierda Comunista (OIC) e hizo una campaña pidiendo la abstención con el lema “Ningún voto de izquierdas para una constitución de derechas”, ya que considerábamos que era una Constitución pactada con sectores del régimen franquista y con temas tabús que no habían podido ser debatidos socialmente.

En las elecciones municipales de 1979, mientras que el PTE y la ORT se unieron, en la candidatura a la Alcaldía de Málaga encabezada por Florián Calvo, el MCA presentó su candidatura encabezada por Godofredo Camacho, siendo consciente de que el terreno electoral no era el camino del MCA, y concurríamos para tener espacios de propaganda y hacernos oír. Esta posición nos llevó a optar a principios de los años ochenta por dejar de presentarnos a elecciones, aunque seguimos existiendo como organización, desarrollando campañas de denuncia política y trabajando en el campo social, sindical y cultural y, más adelante, en organizaciones de solidaridad y el movimiento antimilitarista, hasta comienzos de la década de los noventa. Otros como el PTE y la ORT se empeñaron en obtener buenos resultados electorales, y esto les llevó al fracaso político y al endeudamiento económico, dando lugar a su pronta desaparición.

En estos años también se produce en Málaga el surgimiento del movimiento feminista. Aparece la Asamblea de Mujeres de Málaga con campañas a favor de la ley del divorcio, la legalización de anticonceptivos o, más adelante, por la despenalización del aborto.

A partir del referéndum autonómico del 28-F, el MCA emprendió una intensa campaña denunciando la posición contraria que había mantenido el gobierno de la UCD y responsabilizándolo del intento de hacer fracasar el proceso. Esta campaña, basada en carteles en los que aparecían Suárez y Martín Villa con el lema “SE BUSCAN”, supuso en Málaga y Sevilla la detención y encarcelamiento de varios militantes de esta organización.

El intento de golpe de estado. El intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 no nos sorprendió mucho, porque llevábamos unos cuantos meses analizando los datos que nos llegaban de Madrid. Sabíamos de las enormes dificultades de Adolfo Suárez con la Iglesia y con el Ejército, y la relación con el poder económico. Es un hecho histórico nunca aclarado sobre el que existe una nebulosa, que no será despejada en la medida de que Suárez no ha aclarado las causas de su dimisión como presidente del Gobierno. Sabíamos que había convulsiones y teníamos analizada la posibilidad de que hubiese un inminente golpe de Estado, algo que en los meses previos cuando nosotros lo decíamos parecía una posición catastrofista.
Unos días antes del 23-F yo había dado unas charlas a nuestros afiliados donde explicaba la inminencia de un golpe de Estado. El 23 de febrero no nos pilló de sorpresa. A mí me llamaron por teléfono para que pusiese la radio, que había tiros en el Congreso de los Diputados. En el MCA, como en otras organizaciones de izquierdas, teníamos previsto un plan para hacer frente a esta emergencia, que consistía en resguardar a los que eran más conocidos públicamente y por lo tanto más atacables, y pasar a la clandestinidad todo el aparato de propaganda, la estructura que se pudiese salvar. En aquel momento creí que las medidas de protección eran exageradas, pero unos meses después comprobé que no lo eran tanto, porque la revista Interviú publicó un reportaje sobre los movimientos de la extrema derecha en Málaga durante aquellos días, y publicaron una lista sobre las diez personas que había que eliminar en las primeras horas, por parte de los extremistas, y yo era el número dos, tras Leopoldo del Prado.

Con el fracaso de la intentona golpista y un año más tarde la llegada del PSOE al gobierno, se inicia ya una nueva fase histórica de estabilización política. Para entonces, casi todos los partidos de esa otra izquierda que habían estado presentes durante la fase más efervescente de la Transición habían desaparecido, excepción hecha del MCA, que continuó existiendo una década más, reconvirtiéndose entonces en una organización de carácter sociocultural, Acción Alternativa, que sigue con sus actividades. Buena parte de los militantes y dirigentes de aquellos grupos que habían desaparecido se integraron en los grandes partidos, fundamentalmente el PSOE, y pasaron a formar parte de la administración.
   
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