Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  29 de noviembre de 2011
  Luis Miguel Pérez Payá
  Andalucía hundió a la UCD
  “Decidí integrarme en UCD por propia idiosincracia, sin tener antecedentes políticos de ningún tipo. Siempre he creído en los partidos políticos y en la democracia partidista como la mejor forma de representación y en aquel momento, dentro del espectro político existente, no encontré otro sitio mejor que el de UCD. Pero la realidad de los hechos es que yo tampoco hice gran cosa por entrar en el partido: las relaciones de amistad con ciertas personas me llevaron a la militancia, primero, y a ir aceptando, después, responsabilidades dentro del partido. En el año 77, el Presidente del Comité Local de UCD, Francisco Abolafia, íntimo amigo mío, presentó su dimisión y por parte de la Ejecutiva se consideró que yo le sucediera en el cargo. A raíz  de eso, por la propia dinámica de las cosas, es lógico que el Presidente local sea el candidato a la alcaldía, etc.

El panorama político de aquel momento no me ofrecía otra posibilidad que no fuera la de UCD, porque para mí lo primero y fundamental es la libertad y la libertad “bien entendida”, no esa proclama de libertad que se hace desde algunos partidos políticos en los que se piensa que la libertad es monopolio de tal o cual corriente política..Todos los que estábamos en Jaén éramos unos novatos, con muy buena voluntad, que respetábamos mucho a los demás y creo que eso hizo que se nos respetara también mucho a nosotros. Todos los adversarios que he podido tener en mi etapa política, pasada esa etapa, me respetan, nos respetamos y tengo grandes amigos entre militantes de otros grupos políticos.

Jaén era, en aquellos años, una ciudad muy provinciana, terriblemente provinciana y tenía -tiene- las mismas virtudes y defectos que todos los españoles, pero llevados a sus últimos términos: la envidia, el idealismo, el altruismo, el miedo a la democracia...
Mi ideología va por la línea liberal, creo que todos debemos defender la libertad pero no desde una clase social determinada (los partidos de izquierdas suelen apropiársela para la clase obrera; sin embargo, también la clase media y las clases altas deben gozar y ejercer esa libertad) o desde una ideología específica: todos, sin excepción, debemos estar implicados en la lucha por la libertad de todos.

Respecto de UCD, que triunfó en las primeras elecciones por mayoría absoluta y no volvió a repetir triunfos electorales tan rotundos, creo que fue no por defectos de la ideología política del partido sino por defectos personales, aunque esta opinión sea muy contestada por muchos. Adolfo Suárez  fue un gran negociador, un hombre habilísimo en la negociación y un político malísimo cuando tiene que llevar a efecto su programa gobernando. Ahí falla de una forma clamorosa. Y le faltó decisión. Y no fue lo que hubiésemos querido que fuera sus propios partidarios. Incluso, al final, su paso de UCD a crear el CDS fue un paso que emborronó, según mi opinión su historial político, porque  lo hizo, o lo hicieron, pisoteando a la gente del partido que él había creado y que había puesto su confianza en él.

Aunque UCD pudiera parecer un conglomerado de asociaciones muy variadas que se escoraban a la izquierda y a la derecha, quedando el centro como algo indefinido, el militante real de UCD era un militante de centro que entendía que había que cerrar el pasado y que había que transformar España y dar libertad y prosperidad a este país, y poco más. Independientemente de que hubiera unos señores que representaban unas determinadas ideas políticas, la militancia de base, y pongo por ejemplo mi equipo en el Ayuntamiento de Jaén, no entraba en diatribas de carácter ideológico: estábamos todos perfectamente concienciados de lo que queríamos hacer, independientemente de unos pusiéramos por delante unos valores u otros. La imagen discordante la daban quienes querían tener un protagonismo político determinado.
   
El referéndum. El colmo fue el referéndum andaluz: la posición de UCD ni siquiera se puede tachar de equivocada; es que no se sabía qué posición tenía el partido; es que Adolfo Suárez no sabía, y nos lo confesó aquí en Jaén, que se estaba produciendo un movimiento en Andalucía en el que participaba la gente de UCD y los Ayuntamientos de UCD sin los cuales no hubiera sido posible convocar el referéndum. De entrada los Ayuntamientos de UCD dijeron que “sí”, “vamos al referéndum por el 151”, para luego tener que decir lo contrario. Llevábamos tres meses con esta campaña, promocionando la vía del artículo 151 cuando Adolfo Suárez se enteró. Y se nos volvió a echar para atrás cuando aquí, en Jaén, Suárez, paseando conmigo por la calle me dijo: “¿Pero cómo se está haciendo esto si yo no me había enterado?” Es terrible que un gobernante de un país no sepa lo que se está produciendo en una región como Andalucía, con muchos millones de habitantes. Pero se tomó la decisión y fuimos, como partido, a la convocatoria a las urnas con el lema “Andaluz, éste no es tu referéndum”. Eso supuso un desastre, aunque UCD, fuera el que fuera el resultado del referéndum ya había fracasado. Nuestra sensación de vergüenza era terrible, cuando teníamos que  argumentar un “NO” que se nos había impuesto desde arriba, después de que nuestros dirigentes regionales promocionaran el “S͔. No hubiera pasado nada si, desde el principio, hubieran estado las cosas claras. Para convocar el referéndum hacía falta que, al menos, el 75% de los Ayuntamientos se pronunciara. No tendríamos más que abstenernos, no convocando el pleno municipal y ya está. La militancia política de UCD ha sido siempre tan fiel que, sin rechistar, sin objeciones de ningún tipo, votamos entonces lo que llevábamos diciendo que no tres meses atrás. Es tremendo, pero pensamos que era lo menos malo que podía suceder porque en ese momento gobernaba UCD y teníamos que ser respetuosos con nuestro gobierno. Los “adversarios“ políticos, incluso los que no creían en la vía del 151, me decían: “Estáis absolutamente locos”. Han pasado muchos años y lo puedo decir: incluso los dirigentes del PSOE, amigos míos, presidente de  la Diputación, alcalde de Jaén, etc., me decían: “si nosotros no creemos en esto tampoco, pero nos hemos subido a un carro que viene disparado ladera abajo y vosotros os habéis puesto delante”. Pero lo más grave es que nos habíamos puesto delante por mandato de unas personas que desconocían lo que se estaba produciendo con una falta de realismo tremenda. Recuerdo que un personaje de la talla de Fernando Arenas del Buey, que ya fue Consejero en la Preautonomía, se puso incondicionalmente al lado de Clavero Arévalo y en tres meses hizo y deshizo el mismo recorrido por toda la provincia pidiendo primero el “si” y después el “no”. Y el 28 de Febrero fue, aparte del gobierno que hubo en aquel momento, el golpe definitivo para el hundimiento de UCD. Probablemente, sin lo que pasó el 28 F, UCD seguiría existiendo. A pesar de que el cabeza de lista fuera un candidato “cunero” (pasó en todos los partidos y me parece legítimo), Landelino Lavilla, que, por otra parte, supo integrarse plenamente en la provincia, conectar totalmente con la militancia y entregarse con todas sus fuerzas al gobierno del partido y a su cometido político en representación de Jaén.
   
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