Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  29 de noviembre de 2011
  José Luis buendía López
  Candil, un hito en la prensa flamenca
  Me siento atado a esta revista con la misma pasión con la que uno se abraza a las cosas que más trabajo le ha costado realizar, aquellas que temíamos que se nos fueran de las manos, presintiendo un fracaso que nadie deseaba, pero percibíamos como inevitable. Imagínense el panorama, el reto asumido con la publicación de “Candil” hace veinticinco años. Jaén no es una provincia fácil, lo sabe todo aquel que ha emprendido aventuras culturales de cierta envergadura, condenadas a su extinción por motivos tan diversos que produce vértigo pensar que los que hacemos esta revista de flamenco hayamos podido sortearlos durante un cuarto de siglo.

Y, sin embargo, aquí estamos. Me consuela que tenemos casi la misma edad que esta última etapa de la Democracia, que quisiéramos considerar definitiva. Algo similar desearíamos que ocurriera con el arte flamenco, al que nos debemos todos los que hacemos “Candil”, ya que tanto la estabilidad política como la reivindicación de la pureza flamenca, que emprendimos con esta publicación allá por los principios de 1978, están amenazadas por presencias poco deseables. No me parece casual, por las circunstancias sociopolíticas aludidas, que el arte flamenco que se desarrollaba en los años en que “Candil” comenzó su andadura estuviera imbuido por actitudes de una cierta crispación política que, a la postre, resultó muy beneficiosa para nuestro arte, ya que trajo hasta sus predios a muchos intelectuales y a ciertos liberales de extracción burguesa que siempre lo habían mirado de medio lado y que, al conocerlo en toda su grandeza, una vez superado el sarampión, enormemente beneficioso de su rentabilidad política, pasaron a estudiarlo y difundirlo con un empeño que eclipsaba a otras etapas expansivas del mismo, aunque, como siempre sucede, resultara imposible separar las voces verdaderas de los ecos. Insisto, no obstante, que aquellas aves de paso anidaron pronto, como era previsible, en otros nidos, pero dejaron al flamenco abrirse paso en la dirección que su enorme dignidad requería.

Lo importante es reflexionar, con el orgullo de la labor realizada en este cuarto de siglo, en la dignidad del trabajo realizado, que nos ha deparado distinciones y reconocimientos de los que nos sentimos orgullosos, aunque ninguno tan importante como el hecho de seguir gozando de la fidelidad de nuestros lectores y colaboradores, en especial el trabajo de estos últimos, gentes de bien que nos han acompañado en esta dura tarea de sacar a flote la revista sin percibir un sólo cuarto por su esfuerzo, algo que, de puro romántico, parece difícil de creer y a los que yo, personalmente, como redactor jefe de esa nómina impresionante y dispersa de personas a las que, en ocasiones, solo conoces por el correo electrónico o por el teléfono, quiero agradecer tanto su sabiduría como su generosidad. Algunos han dejado la piel en el empeño. Se marcharon para siempre Manolo Cano, Vallecillo, Yerga, Quiñones o Antonio Mairena, entre otros muchos. El último en dejarnos ha sido Miguel Acal, por el que aún nos duele la pluma al despedirlo con agradecimiento y eterna amistad: “Salud y libertad” para siempre Miguel, te desea este Candil al que tu prestaste la llama de tu enorme entrega y personalidad flamenca.

En estos veinticinco años, la revista ha abordado la mayoría de los temas que componen el grueso de los estudios flamencos, prestando especial atención a los diferentes estadios por los que han discurrido el cante, el baile y el toque, así como una mirada amorosa a los contenidos de sus letras, hermosísima notaría del pueblo andaluz, que ha confiado a ellas sus inquietudes, sus penas y sus alegrías, la tensión de su búsqueda identificativa en medio del caos al que lo han tenido abocado las clases dominantes. “Candil” ha requerido no sólo la opinión de los especialistas, por encima de todo ha querido oír la voz de los protagonistas a través de entrevistas, de retratos de indiscutible valor para ver como sienten y viven ellos, los que de verdad realizan a diario el rito jondo, ese inmenso caudal de arte del que son depositarios.

Por eso yo siempre insisto en que no hay un sólo “Candil”, sino múltiples vástagos de ese mástil central que nos aglutina. Todas y cada una de las secciones de estos 136 números aparecidos hasta la fecha, constituyen una fuente de estudio jondo. Si desgajásemos la riqueza de esas entrevistas, las reseñas discográficas o  la bibliografía flamenca, los estudios pormenorizados de los estilos o la información acerca de eventos, formaríamos con cada una un libro bien documentado sobre cada aspecto. Por ello seguiremos insistiendo en el valor enciclopédico de “Candil”, desde la creencia de que nada en él es desdeñable o es que ¿acaso no es una fuente documental su magnífica información gráfica o la verdadera muestra plástica de sus portadas, o el valor informativo de contraportadas como las que firmara Yerga Lancharro acerca de las placas antiguas, que él conocía como nadie y que nos regaló en años sucesivos en su sección de Discografía de Artistas Flamencos.

Nos sentimos orgullosos de los números monográficos aparecidos, hoy ejemplares de coleccionismo que cotizan al alza. En ellos hemos estudiado de forma personalizada a figuras ejemplares de nuestro arte: Pepe de la Matrona, Terremoto, Antonio Mairena, Fosforito, Fernanda y Bernarda de Utrera, Rafael Romero, Camarón, González Climent, Paco de Lucía, Fausto Olivares, Chano Lobato, Lorca, Matilde Coral, Habichuela y Manuel Morao. Una nómina de artistas analizados por especialistas y con el aliciente de sus propias palabras, como sostén fundamental de nuestras aseveraciones sobre su obra flamenca.

Lo que se escribe en la revista ha quedado realzado por la belleza de su composición, en la que han colaborado gente tan cualificada como José Viñals, Antonio Blanca o Leo Aguilar, que han contado con la disponibilidad de varias docenas de artistas plásticos  de renombre universal para el diseño de unas portadas irrepetibles  con las que festejamos cada número.

Tuvimos apoyos decisivos en momentos difíciles. Personas, empresas e instituciones como la Junta de Andalucía, la Diputación o el Ayuntamiento de Jaén. Nosotros intentaremos continuar la tarea y obsequiarles con las bodas de oro de una revista “Candil” que ya no haremos nosotros, pero que celebraremos junto a ellos con la tranquilidad del deber cumplido.
   
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