Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
19 de noviembre de 2017
 

 
  botón inicio botón contacta botón mapa web
foto cabecera
titulo cabecera

 
 
menu
PROVINCIAS
MONOGRÁFICOS
- Adiós al Hollywood europeo
- A donde habite el olvido
- Alfonso Canales, cronista cultural de Málaga
- Alfonso Grosso, entre balas y merengues
- Almería en tres miradas
- Antonio Gala no ha sido asesinado en Murcia
- Antonio Mozo, el innovador
- Asunción Andaluza
-
TROFEOS DISPUTADOS ENTRE 1973 Y 1983

- Caídas y más que caídas
- Caídos sin nombre
- Campo de sangre
- Cántico de Córdoba
- Centenario del nacimiento de Juan Ramón Jiménez
- Cerrado ante la justicia, abierto ante la historia
- Del olvido a la gloria
- Deporte, de la jerarquía a la democracia
- Despiertan los medios de comunicación
- Domínguez Ortiz, cita con la historia
- "Donde se vive y se muere fuera"
- Eduardo Chinarro, el periodismo laboral
- El arte al alba
- El Centenario de Vázquez Díaz
- El Correo de Andalucía en Huelva
- El fin de los monopolios
- El flamenco en la Transición
- El islote de Saltés
- El nacimiento del Festival de Cine Iberoamericano
- El reportero Sebastián Cuevas
- El torero que revolucionó las masas
- En el nombre de Jarcha, libertad sin ira
- En homenaje al maestro Ladis
- Entrevista a Antonio Gala

Diálogo del desamor

- ¿Estamos preparados para el cambio?
- Huelva canta libertad
- Huelva y la música
- José Gálvez Manzano populariza el billar
- José Prieto Escaso, arquero olímpico
- Juan Diego borda su venganza
- La creación nunca duerme
- La década gloriosa del Trofeo colombino
- La esquina de Pepe Jiménez
- La herida de Federico Villagrán
- La mirada de Ricardo
- La princesa comunista
- La radio del transistor
- Las voces prohibidas
- La Transición acelera el reciclaje de los periodistas
- La Transición de los periodistas
- La Transición en las librerías malagueñas
- Los interrogantes de Antonio Burgos
- Medios: la renovación inconclusa
- Nadie sabía nada
- Noche de guardia
- Pedro y Pablo en la Tasca del Matías
- Picasso, principio y fin
- Pudo ser un sueño, pero fue realidad
- ¡Que vienen, que vienen!
- "Se hace talento al andar"
- Semblanza/ Manuel Benítez 'El Cordobés'

Un flequillo le leyenda en la España de los 'seìllas'

- Távora en esencia
- Tránsitos
- Una irrepetible complicidad
- Un festival "rojo" en el franquismo
- Un lienzo pendiente
- ¡Viva Andalucía viva!
CIUDADES RELEVANTES
 

INICIO > PROVINCIAS > > ARTÍCULOS
 
botón introducción botón crónicas botón conversaciones botón artículos botón epílogo botón fotos  
  29 de noviembre de 2011
  Román Orozco
  Fuera de los límites
  Tengo la fortuna de haber nacido en un pueblo que debe su nombre a los árabes que lo habitaron:  Hisn al Turáb, del que viene el actual Iznatoraf. Durante años se ha traducido como “castillo de los límites”, aunque hoy los estudiosos afirman que su significado real es “castillo del polvo”.

Prefiero la primera acepción: castillo de los límites. Unos límites que traspasé forzosamente al poco de nacer. Eran los duros años cuarenta, cuando el hambre arreciaba en aquellas lomas plagadas de olivos. Y solo olivos. Y mucha necesidad.
Mis padres, como tantos otros, se vieron forzados a emigrar. Formaron parte de aquella primera oleada de miles de jiennenses que cruzaron Sierra Morena y se instalaron en las llanas tierras de La Mancha. La década siguiente, la ola migratoria llevó a mis paisanos a Madrid, Bilbao, Barcelona. Nacieron los barrios periféricos habitados por la nostalgia. Luego, los límites del hambre empujaron a nuestra gente a Francia, Alemania, Suiza. Se desangró Jaén. Los olivos no daban para tantas bocas.
 
Guardo en la retina aún  aquellas tristísimas imágenes de hombres calados por una raída gorrilla cargando una maleta de cartón cruzada con cuatro cuerdas. Aquellos trenes atestados de gentes en busca de pan y libertad. Algunos la encontraron. Pero la gran mayoría nutrió las filas del desarraigo.

¡Qué desgracia emigrar cuando lo que te obliga a irte de tu tierra es la miseria! Hoy, la sangría parece haberse frenado, aunque Iznatoraf, y otros muchos pueblos de Jaén, ya no son lo que eran. Pero pueden volver a serlo. Crezcan escuelas y hospitales. Demos al campesino, al jornalero, lo que en justicia se merecen: ese pan y esa libertad que sus padres buscaron en remotos y a veces inhóspitos lugares. Que los jóvenes de hoy, hombres del mañana, se queden si así lo desean en la tierra que los vio nacer.
Que nunca más tengan que salir huyendo de la miseria.
   
  pagina anterior pagina siguiente
 
 
   
 
  Inicio | contacto | mapa web   Transición