Warning: pg_result() expects parameter 2 to be long, string given in /var/www/webs/transicion/web/admin/F_bd.php on line 33 La transición de Andalucía
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  06 de marzo de 2012
  Antonio Torres
  Fútbol y boxeo: grandeza y miseria
  En Almería, el fútbol ha estado en manos de empresarios que actuaron con perfiles de aficionados sin capacidad de dotación de una infraestructura para asumir los retos que plantea el deporte profesional. En los últimos años del franquismo era frecuente observar las páginas de deportes del diario La Voz de Almería el listado de comerciantes y aficionados y sus correspondientes aportaciones económicas para que hubiera fútbol. Al final eran los empresarios de la capital los que aparecían en aquel listado (Joyería Troyano, Almacenes Escámez, Salinas y Alcázar, concesionarios de Citroen...), donde todo aquel que pasara de las 10.000 pesetas de antes era todo un personaje de las páginas del periódico local.

Donantes y gorrones.
En cualquier caso nunca hubo una masa social detrás de los proyectos deportivos y el número de socios era inferior a todas las previsiones lo que hablaba a las claras de una pobreza extrema de la sociedad así como la falta de proyección de unos dirigentes, llenos de voluntad, pero faltos de una mínima infraestructura. Luego estaba el tema de los arbitrajes y las decepciones o frustraciones sufridas por la ciudad con varios ascensos, y desapariciones, marcados por esa falta de profesionalidad apuntada anteriormente o por simples errores federativos en la regularización de unas fichas deportivas.

En ese sentido de ausencia total de masa social, el “gorrón” ha sido una figura habitual del fútbol local. Desde los que se colaban por los focos del Estadio de la Falange o por el fondo norte del Campo Franco Navarro (inaugurado en 1976) hasta los que entraban con pases a favor sin pagar un duro. Con el Almería en Primera, se optó por contratar personal de Seguridad, que se adueñaron de las esquinas pero los “gorrones” siguieron colándose por las torretas de preferencia. Está la exquisita anécdota de la temporada 1978-79, en el partido frente al Real Betis, cuando el Almería se estaba jugando el ascenso, un aficionado se hizo pasar por el árbitro vizcaíno Benavente Garasa aprovechando cierto parecido físico. El periodista Eduardo D. Vicente, de La Voz de Almería, relató que cuando los porteros se dieron cuenta del engaño, el hombre ya se había perdido por los sótanos del campo.

Sube y baja.
Durante el verano de 1971, el empresario de la construcción y la hostelería Ángel Martínez logra unir a tres equipos de categoría regional: Pavía, Plus Ultra y Arenas, equipo del que era mecenas, y funda la A.D. Almería, que en Regional Preferente realiza una sensacional campaña y asciende a Tercera División, bajo la batuta del técnico vasco Santiago Errazquin. Ese equipo va escalando categorías y pasa de Tercera División, en la temporada 76-77, a Primera División, en la temporada 78-79, jugando en la máxima categoría del fútbol español durante dos temporadas: 79-80 y 80-81. Las temporadas más grandiosas fueron las 78-79 y 79-80; ambas bajo la dirección técnica de José María Maguregui y la presidencia del constructor de Berja Alfonso García.

En la primera temporada de primera quedaron en la zona templada de la élite nacional, en el centro de la tabla. La A.D. Almería ascendió a la categoría de oro del fútbol español con el récord importante de no haber perdido ni un solo partido en su Campo “Franco Navarro”, que se inauguró en 1976. En la segunda temporada llegó el descenso y de nuevo el abismo.

El añorado Juan Rojas (Almería, 1948-2000) ha sido uno de los futbolistas señeros de Almería, siendo uno de los pocos jugadores que, actuando en el mismo equipo, pasó por todas las categorías, desde el primer escalón en Regional Preferente al último en Primera División. Tras su formación en las categorías inferiores del Plus Ultra de Almería, fichó por el Calvo Sotelo de Puertollano, y de este equipo retornó a Almería para integrarse en la recién creada A.D. Almería formando con jugadores de la cantera un equipo que en pocos años llegaría a tocar la gloria deportiva.

Rojas, tras su retirada trabajó en Caja Rural, y, ya jubilado por enfermedad, fue elegido concejal en el equipo de gobierno socialista, que presidía su amigo y ex futbolista Santiago Martínez Cabrejas. Rojas se hizo con el área municipal de deportes y trabajó con ilusión por la fusión de Polideportivo Almería y Almería C.F. La fusión se alcanzó cuando el añorado futbolista y concejal ya no pudo disfrutar de un solo equipo en Almería por culpa de un infarto.
La desaparición de la A.D. Almería, bajo la presidencia de Antonio Gómez Pomares, fue algo llorado, con manifestaciones de protesta, pero que no pudo evitarse al haber acumulado deudas próximas a 25 millones de las antiguas pesetas, cifra imposible de hacer efectiva antes de comenzar la temporada 82-83, por la carencia de una mínima infraestructura social o, en definitiva, la ausencia de un proyecto estable a medio plazo. Fue de nuevo un mazazo y una frustración más para los jugadores, directivos y periodistas, que acompañaban al equipo por tierras de Marruecos. Todos se enteraron de la desaparición en Alhucemas, tras escuchar el diario hablado de Radio Nacional de España.

Nombres propios. Conviene recordar a algunos profesionales de la información deportiva que acercándose a la objetividad estuvieron siempre al lado de los directivos y del club. Era una dependencia que prácticamente se da en el periodismo deportivo de principios de siglo. En los primeros años de la A.D. Almería destacó la labor informativa de Paco Urrea, en Radio Almería; Manuel Román y su hijo José Manuel, que firmaba con el pseudónimo Jemaro, en La Voz de Almería; Pepe Pardo en Radio Popular y José Miguel Fernández de Radiocadena. Eran los tiempos del popular periodista deportivo José María García, entonces líder de audiencia de las noches españolas y que tenía como corresponsal en Almería a Diego Miguel García Morell, “Diego García” (Almería, 1943), que era el hombre en Almería del prestigioso programa Carrusel Deportivo en la Cadena Ser además de sus crónicas y entrevistas en el diario Ideal.

Además del fútbol, Diego García, corresponsal de la agencia deportiva Mencheta, estaba especializado en la información de boxeo. Después se sumaron otros grandes profesionales para las retransmisiones radiofónicas, como Álvaro Cruz “Pototo” y Juan Torres Colomera de Radio Almería, emisora propiedad de Ramón de Rato y en aquella época asociada a la Cadena Ser. No fueron años de alegrías económicas, pero las emisoras lograban pagar las caras líneas telefónicas a base de muchos anunciantes. Todos ellos aficionados al fútbol e incluso muy ligados a las directivas del equipo. La revista Almería Semanal desempeñó un papel crítico y educativo en el panorama deportivo, gracias a la labor de José María Granados, Pedro Manuel de la Cruz y el desaparecido director Manuel Acién. La revista no gustó a los poderes fácticos ni al gobernador civil ucedista, José María Bances y cerro pese a en los últimos años de la Transición se hablaba del “milagro económico de Almería”, calificativo atribuido a uno de los informes anuales del Banco de Bilbao.

La fiebre del boxeo. Un deporte que alcanzó grandes cotas en el panorama español en los últimos años del franquismo y en la Transición fue el boxeo. Almería fue siempre cuna de grandes boxeadores, contando incluso con campeones de España en el campo profesional: los hermanos Pepe y Dionisio Bisbal, Juan Rodríguez, Manolo Alcalá, y otros grandes púgiles como Gálvez, Pedro Sánchez, Las Heras, Juanito Cid, Paco Alcalá, Juan Bisbal o Murcia.

El auge del boxeo se produjo con Juan Francisco Rodríguez (Almería, 1949), primero en el campo aficionado, internacional español, y después en el profesional, donde disputó sin éxito el título del mundo del peso gallo. Rodríguez, que fue candidato al Parlamento de Andalucía por UCD, es en la actualidad funcionario del Ayuntamiento de Almería. Es digno resaltar al ex concejal franquista Eduardo Gallart (Almería, 1926), presidente de la Federación Almeriense de Boxeo, que impulsó la creación de varios equipos, destacando La Llave, bajo la dirección del preparador Fernando Serra, un entusiasta deportista, que junto a Juan Rodríguez, Antonio González y Enrique Górriz, formaron a cientos de boxeadores. Algunos de ellos representaron a la Selección Española, disputando las olimpiadas de Munich (1972) y Montreal (1976). Otros boxeadores importantes en el panorama nacional de la transición fueron los almerienses Pepe Barrilado, García Requena y Antonio García.

En 1978, Almería vivió con mucho sentimiento la trágica muerte del añorado Rubio Melero durante la disputa de un combate frente al tinerfeño Francis Rodríguez. La desaparición del boxeador almeriense llevó la violencia del deporte a los telediarios y a las primeras páginas de los diarios de información general. Años después las cosas ya no fueron igual. Pese a que de nuevo un boxeador sevillano, almeriense de adopción, Faustino Reyes, arrancó una medalla de plata en Barcelona ‘92, bajo la preparación del desaparecido Fernando Serra, amigo personal de Diego García.
   
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